Ojalá te creas tu cuento
El mundo nos hizo creer que nuestra vida la determina el entorno, nuestros padres, la posición económica, el lugar donde nacemos y vengo a decirte que
A ESTE CUENTO LE FALTA UN PEDAZO y no porque no haya algo de cierto en eso, si no porque nos instauraron que prácticamente por esas condiciones somos víctimas de lo que nos pasa. Y no hay nada que nos aleje más de nuestra soberanía que responsabilizar a "lo otro" como el verdugo de nuestras tragedias e infortunios.
Yo vengo a plantearte otra perspectiva...
Y si te digo que sí, que las circunstancias han forjado gran parte de lo que somos peeeeero que ellas en sí mismas tienen el poder que nosotras le otorguemos. Lo voy a desmenuzar más despacio y fácil.
Creemos una historia ficticia con Ana. Creció con la ausencia de su padre y una madre que intentó sobrevivir a costa de dejarla sola gran parte del tiempo. Ana construyó una herida del abandono que en su edad adulta le ha complicado tener relaciones sanas en pareja, llenándose de inseguridades y una sumisión intensa con ellas para que no la dejen sola. En simultáneo, le cuesta tener estabilidad financiera, cómo va a tenerla si es que vio a su madre sufrir para obtener dinero y se le iba rápidamente con tanta deuda que tenía en el hogar. Dos creencias limitantes forjan actualmente su destino. Sin embargo, eso que pasó no define que siempre sea así.
Ana no sabe que ella tiene la capacidad de darle un giro a su historia y construir una vida totalmente diferente a su pasado. No puede cambiar lo que sucedió (claro está) pero eso no significa que en su presente ella no tenga el control de su camino. Acaso existe una norma mundial que le diga: "Ana, estas condenada a esta vida solitaria". NOOOOOOOO.
Y ahí es donde siento que nos quedamos atascadas gran parte de la vida. Dejamos que las circunstancias definan nuestro destino así sin más, sin cuestionar, sin preguntarnos si hay otros modos. A mí también me pasó por muchos años. Es como si aceptáramos el papel que el Director nos entregó y por cumplirlo jamás nos saliéramos del libreto. ¡Pero tengo una buena noticia! La vida sí nos da poder de decisión y eso lo transforma todo.
En el momento que eres tú quien toma el timón y decides hacia dónde dirigir el barco, la cosa cambia considerablemente. Comienzas a cuestionarlo todo, te haces preguntas: ¿Por qué pasa esto? ¿Para qué? ¿Qué puedo hacer distinto? Buscas ayuda, vas a terapia, hablas con tus amigas, escribes, respiras...Mueves el rumbo.
Ana comprendió que no tenía que vivir lo mismo que su madre, perdonó el abandono de su padre y trabajó internamente para saber que ella es su mejor compañía. Desde esa perspectiva, su mundo exterior comenzó a cambiar, ya sabía elegir parejas más conscientes y podía construir su propia riqueza con confianza.
¿Qué cambió? No fue el pasado si no la forma en la que ella comprendía su historia sin ser víctima de los sucesos. Se hizo cargo y al dejar de depositar en el mundo sus tragedias, más bien decidió soltar todo eso y decirse: yo puedo ser distinta a lo que me enseñaron.
Y esa es mi invitación hoy para tí: que no te creas el cuento que otros te metieron en la cabeza...
Al fin y al cabo el dueño de esa obra no eres tú. Y si la tomas como propia, vivirás la historia de otro, sus ropas, sus pesares, sus olores en tu piel. Y eso como que no se siente cómodo. Más bien, manda todo eso al carajo, toma papel y lápiz y comienza a construir tu narrativa, ponle los escenarios, personajes, situaciones que sí quieres para ti. Eso no te evitará que el contexto te pase de vez en vez por encima pero al menos, sabiendo cuál es tu historia, podrás volver más rápido a ella y seguir escribiéndola a tu manera. Te aseguro que el "sufrimiento" es menor. Porque seamos honestos, esta vida es bien cortica pa´ gastarla en la película de otros, entonces es más beneficioso que te enfoques en la soberanía que la divina providencia te otorgó (aleluya) y eso solo sucede cuando ojalá te creas tu propio cuento.
Ejercicio para crear tu propio cuento:
Práctica para llamar tu mejor versión.
Imagen: Saydung
Harás un cuento en donde el personaje principal se llama como tú. A ella le vas a crear toda una historia bonita, llena de goce, amor, plenitud. Construye todo su mundo: dónde nació, quiénes la acompañan, cómo vive, qué come, cuál es su estilo de ropa favorita, qué hobby tiene, cómo piensa, cómo habla, cómo camina, cuáles son sus sueños. Serás lo más detallada posible, recuerda que es un cuento y en ese mundo narrativo todo se vale. Hazlo tan largo como quieras, es tu historia.
Cuando la termines, la vas a leer en voz alta en frente de un espejo, imagina que le estás narrando a la protagonista el cuento que va a interpretar. Requieres convencerla de que acepte su actuación en esta obra. Cuando termines, suspiras, sonríes al espejo y listo. Guarda tu historia.
Este ejercicio úsalo cada vez que necesites volver a tí para recordarte que eres más que los sucesos que te pasan en la vida. Esta práctica te sirve para darle una orden al cerebro de que eres la dueña del guion y eso reencausa tu mirada frente a lo que te esté pasando, así puedes salirte del rol de víctima y tomar el control.
Apapachos.